jueves, 2 de agosto de 2007

John McLaughlin - "Belo Horizonte" (1981)


En las liner notes de la reedición en CD de Belo Horizonte se cita a Pat Metheny, quien alguna vez dijo "McLaughlin has changed the evolution of the guitar at least three times... He's one of the most significant figures in the modern history of the guitar" -o, lo que es parecido, "McLaughlin ha cambiado la evolución de la guitarra al menos tres veces... Es una de las figuras más significativas en la historia moderna de la guitarra".

Estas palabras, que cobran un poco más de fuerza proviniendo de un guitarrista como Metheny, sirven para confirmar que John McLaughlin no es solamente un hombre admirable por la belleza de su música y su innegable virtuosismo, sino que también es fundamental para entender a muchas de las corrientes surgidas en el jazz desde fines de los 60s: entre otras cosas, tocó con Miles Davis en algunas de sus grabaciones más interesantes e innovadoras (desde In a Si
lent Way hasta la primera de las etapas comprendidas por Get Up With It); grabó un hermoso disco junto a Carlos Santana llamado Love Devotion Surrender, reversionando composiciones de John Coltrane; lideró la Mahavishnu Orchestra, una de las principales bandas de jazz-fusión; ayudó en parte a revivir -¿o crear?- cierto interés occidental por la música india junto al grupo Shakti; formó el Guitar Trio junto a Paco de Lucía y Larry Coryell -luego reemplazado por Al DiMeola- y es un gran intérprete del sintetizador de guitarra. Como si todo esto fuera poco, casi todos sus álbumes son excepcionales. Y Belo Horizonte, por supuesto -y valga la redundancia-, no es la excepción.

Principalmente acústico, este disco presenta una gran diferencia con sus predecesores más cercanos, que no por nada se llaman Electric Guitarist y Electric Dreams. El título y la dedicación "Pour Katia" dan pistas de sus inspiraciones al momento de componerlo y grabarlo, y la belleza que John intenta -¡y claro que consigue!- transmitir está clara desde la introducción de batería del tema que abre al álbum -y que, dicho sea de paso, le da nombre. A continuación, cuando la percusión de Tommy Campbell llega al éxtasis, el resto de la banda inunda todo con una fuerza oceánica, sobresaliendo los sintetizadores de la señorita Katia Labèque, pareja de McLaughlin y a quien -por si aún no quedó claro- está dedicado Belo Horizonte.

Y así se suceden los climas, la luz, la música, los magníficos solos, como si todo lo que sale de los parlantes estuviera hecho puramente de sol, arena y agua de mar. Con una banda impresionante conformada por, entre otros, los tecladistas François Couturier y la ya nombrada Labèque, el bajista Jean Paul Celea y el saxofonista François Jeanneau -y a no olvidarse de la presencia de Paco de Lucía-, el guitarrista inglés grabó uno de sus discos más cálidos, en el cual el jazz por momentos tiene pinceladas muy sutiles y personales de ritmos como el flamenco y la bossa nova. ¿Cómo no enamorarse de algo hecho con tanta pasión?

01 - Belo Horizonte
02 - La Baleine
03 - Very Early (Homage to Bill Evans)
04 - One Melody
05 - Stardust on Your Sleeve
06 - Waltz for Katia
07 - Zamfir
08 - Manitas D'Oro (For Paco de Lucia)

1 comentario:

bruis dijo...

A beautiful and rare album. One of J McL's best. Thanks.